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domingo, abril 14, 2013

5. Decoración pictórica: identificación.

El Santullano se convierte en excepcional por su decoración pictórica del interior. Pinturas al fresco que en origen cubrían totalmente el templo y que no se han conservado en su totalidad. No obstante, las pinturas de San Julián de los Prados son, por lo menos, tan importantes como su arquitectura, constituyen la muestra pictórica altomedieval hispana más extensa, bella, compleja y bien conservada de toda la Historia artística española, anterior a los grandes frescos románicos del siglo XII, y pueden compararse con lo mejor de Europa. Sus más inmediatos antecedentes, tanto de recursos técnicos como de semejanza y de tradición pictórica, encierran unas influyentes raíces clásicas, conservando sus motivos decorativos una estrecha relación con la pintura mural de época romana.

Las pinturas formaron parte del conjunto de realizaciones artísticas de Alfonso II, quien intervendría de forma directa en la elaboración de su programa. En este sentido, es muy probable que trabajaron en este programa decorativo artistas que ya habían trabajado en la corte, tal vez reproduciendo temas ya utilizados.  

NIETO ALCAIDE, V. (1989). Prerrománico asturiano. Salinas: Ayalga Ediciones. Pág. 90

ARIAS, L. (1993). Prerrománico asturiano:el arte de la monarquia asturiana. Gijón: Ediciones Trea, S.L. Pág.58
BANGO, I.G. (dir.). (1996). Arte Medieval I. Madrid: Ediproyectos Europeos. Pág. 82.
NÚÑEZ R., M. (1988). Las claves del arte bizantino y prerrománico. Barcelona: Editorial Ariel, S. A. Págs. 58-59
YARZA, J. (1981). Arte y arquitectura en España 500/1250. Madrid: Ediciones Cátedra, S. A. Pág. 50

viernes, abril 12, 2013

5.2. La técnica pictórica de Santullano: el fresco.

En la práctica totalidad de la decoración pictórica conservada in situ en la iglesia de San Julián de los Prados, se ha empleado la técnica de la pintura al fresco. El fresco estaba realizado sobre una gruesa capa de estucado, que sigue tradiciones romanas en la técnica y en los motivos decorativos. Se realizaba un trazado previo de dibujo basado en una sencilla técnica de incisiones, grabadas con un punzón sobre la última capa del enlucido aún tierno y después de haber repasado con la llana, que proporcionaba una superficie lisa. El artista debía pintar con los colores preparados siguiendo estas líneas preliminares con las que se definía el contorno de los objetos y las zonas de separación de superficies. Este procedimiento era conocido y plenamente vigente en el mundo helenístico, básicamente en el trazado de motivos geométricos, como vemos también en la pintura del Santullano. A continuación, el artista debía aplicar inmediatamente los colroes sobre el enlucido aún húmedo formando una película de carbonato cálcico que uniría homogéneamente los colores a la pared. El artista, al recurrir a esta técnica, disponía de escaso tiempo para llevar a cabo su trabajo y debía poseer una profunda experiencia de los procedimientos técnicos.

En la iglesia de Satullano las diversas capas de enlucido (tectorium) están reducidas a dos: la trullisatio y el intonaco. La trullisaco representa la primera mano de revoco extendida sobre el muro humedecido para sacar la "rectitud" a la pared, que se compone de cal y arenato. En el Santullano esta primera capa, variable entre 2,5 cm y 3 cm de espesor, tiene una composición de un 30 por 100 de arena y un 70 por 100 de cal. A continuación, el intonaco, es una capa de 0,5 cm a 1 cm de espesor y compuesta de arena muy fina y polvos de mármol y cal en proporciones iguales. Sobre ésta se aplicaron definitivamente los colores desleídos en agua.

En la pintura mural de la iglesia de Santullano se han empleado varios pigmentos colorantes, en cuya composición se pueden identificar los siguientes materiales: blanco, integrado por caliza y cuarzo; rojo, óxidos hidratados de hierro; amarillos, óxidos de hierro; negro, madera carbonizada.

ARIAS, L. (1993). Prerrománico asturiano: El arte de la Monarquía Asturiana. Gijón: Ediciones Trea, S.L.. Págs. 60-61